Ultima actualización 24/12/03
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Un justo lugar para la gran meta
Por Diana Giussani
La gran meta está siempre para el deportista, el músico, el artista. Son privilegiados por haber encontrado un amor, una pasión y dedicarse a eso por sobre todas las cosas. Es un norte en sus vidas. Ellos son eso. Vivir es para el músico, gozar de la música y en eso no hay tiempo. Para el escritor vivir es gozar de su posibilidad de escribir, sin horarios. Para el deportista vivir es gozar de su deporte porque eso es su vida. Lo es cuando, como dice el poeta Rainer María Rilke, “vivir no tendría sentido si “eso” (la escritura, la música, o porqué no, tal deporte), le estuviese vedado”. Puestas sus vidas en relación a esa pasión, se es uno con eso...y cuando esto se dá , tanto para el músico, como para el artista o el deportista, la gran meta es el horizonte inevitable.
Para el músico o el artista, esa gran meta, confesada o no, será un posible para toda la vida, el deportista sabe que tiene un tiempo. Luego podrá enseñar, o disfrutar de la destreza de otros, y seguramente transmitir por su deseo esa pasión.
Y todo está muy bien con la gran meta, casi siempre vivida en secreto o compartida con un amigo o cuando las chances son mayores con su entrenador, pero lo importante, entiendo, es darle un justo lugar a la gran meta. Que la gran meta no empobrezca el valor de los logros menores pero no menos importantes.
Que la gran meta no haga perder de vista ésta medalla, ésta competencia, el esfuerzo hecho ahora, el abrazo cómplice con los compañeros y el saludo respetuoso con los contrincantes después de esta competencia, el resultado de esta prueba, la marca de hoy, el abrazo con el entrenador, estas lágrimas, estos aplausos, esta atajada, este pique ganador, este gol, en definitiva este momento de pasión.
A veces a los padres nos dicen “tu hijo seguramente va a llegar a...” , tal vez sí, tal vez no. El “llegar a “ es una meta, una ilusión que como padres deseamos acompañar pero lo importante no es aquello “a lo que va a llegar” sino lo que ya llegó, lo que está llegando. Lo que es su vida con el norte de una pasión que le es dado disfrutar. Eso es el hoy. Con éxitos y fracasos, con esfuerzo y con ilusiones. Un niño o un joven que encuentra un porqué, que escapa a la desidia, al vacío de la sociedad contemporánea, a la falta de metas e ideales. Una persona, en definitiva, que es un "elegido" pero no por la gran meta a alcanzar que como decía puede darse o no, sino porque ha encontrado una pasión y puede entregarse a eso, tanto como un músico o un poeta.