Ultima actualización 24/12/03

 

 

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Materiales de Estimulación

Aporte Pedagógico II


Colchonetas 


Hoy la utilización de colchonetas en las escuelas de natación, es una realidad que se extiende a lo largo del país. ¿Dónde surge esta utilización?, ¿cuándo?, ¿porqué?, ¿para qué? ¿Qué ocurre en los países limítrofes? 

A principios de la década de los 70, con la creación de las primeras escuelas de natación infantil que atendieron a pequeños en edad preescolar, comenzó a gestarse el período de mayor auge de esta actividad. La gran cantidad de niños que concurrían a realizar su aprendizaje, nos permitió abstraer acciones motrices evolutivas y reacciones posturales habituales ante determinados cambios de posición corporal. Nos habían enseñado que esas conductas eran "defectos" del aprendizaje: "prepararse para una zambullida e inesperadamente caer de píe", "pegar de panza al entrar de cabeza", "sentarse en el agua al intentar la flotación dorsal", "realizar movimientos alternos de brazos al comenzar el aprendizaje de la respiración en pecho", etc., etc., etc. 

La necesidad de comprender estas conductas, orientó nuestra búsqueda hacia un abordaje psicomotriz del proceso equilibratorio. El mismo que nos permite desplazarnos o mantenernos en pie. Comprendimos con Luria la importancia de la graduación de los estímulos, para generar armonía en los ajustes corporales. Ello permitiría la posibilidad de adaptación indispensable a todo aprendizaje. Wallón nos enseñó la unidad propiocepción-emoción, y entendimos allí el miedo al agua. Supimos que un apoyo estable permitiría el equilibrio de la personalidad. Pero el aprendizaje acuático implica sentirse sustentado en el sutil apoyo que el empuje del agua brinda a nuestro cuerpo. Aprender a flotar se nos mostró entonces como un proceso gradual de conquistas equilibratorias, logrado en el individual ensayo de apoyos diferentes. Y nos sorprendimos descubriendo que aquellos defectos, eran solo respuestas fisiológicas provocadas por la situación educativa 

Convencidos de la importancia de la construcción del aprendizaje, decidimos modificar el medio para favorecer la progresiva y constante exploración. Ella daba además significación a la acción. 

Cambiamos entonces el vínculo docente. Ya no éramos los que sabíamos qué debían ellos hacer, cuantas veces, en qué orden, a qué profundidad. Necesitábamos elementos que nos permitieran observar sus conductas libremente para aprender qué modificar. 

Todos los aspectos que conformaban nuestra filosofía educativa nos llevaban a una misma respuesta: debíamos crear un entorno que generara seguridad emocional para que fluyera la investigación motriz. Adecuar la profundidad, cambiar la dinámica de nuestras clases y crear elementos para permitir una progresiva integración sensorial era nuestro camino. 

Comenzamos disponiendo superficies de deslizamientos y de apoyos. Pero ninguna de ellas brindaba experiencias parecidas a la variabilidad de la flotación. Incluimos posteriormente colchonetas inflables que los niños mordían permanentemente en su apetito sensorial. Hasta que por fín en 1980 reemplacé esos elementos por planchas de micro y goma eva. Y desde allí la mayor o menor densidad, expansión, espesor, dimensión, o perforaciones adquirieron su porqué. 

En 1987 estos materiales y la síntesis de su fundamentación fueron brindados abiertamente al festejar con la realización de la I° Jornadas de Natación Infantil el 10° Aniversario de Burbujas, escuela de natación infantil. En el mismo año el Grupo de Actividades Especializadas de San Pablo (Brasil), que estudiaban Psicomotricidad con la Prof. Dalila Costallat las trasladaron a su ciudad. Así continuaron multiplicándose. En cambio el poco contacto de capacitación docente con el resto de los países limítrofes, no ha motivado su difusión. 

Quiero agradecer aquí a los miles de niños que espontáneamente alimentaron nuestras dudas y a todos los docentes que con entusiasmo disfrutaron de la búsqueda. 

Así, como los niños, crecimos en aprendizajes... 

Beatriz Pérez