El saber
humano es un enorme puzzle en el que las miradas se coordinan permitiéndonos
descubrir innumerables facetas del conocimiento.
Lamentablemente, a veces vemos la realidad desde nuestro parecer, creyendo
que esa es la única verdad. El gran Jean Le Boulch, falleció postulando al
mundo la importancia de abordar el conocimiento interdisciplinariamente.
Quizá motivada por su recuerdo, he ofrecido a FEN acercarle estudios de
algunos autores universales, aplicables a la educación y al rendimiento
deportivo, a los que he tenido acceso en mi formación profesional. Deseo así
sumar al valioso aporte del Prof. Strnad un abordaje complementario en un
mismo problema.
La
primera opinión a dar es la de Vitor da Fonseca. Autor de veintisiete libros
de psicomotricidad, que publicó en el año 2005 un artículo sobre Alto
Rendimiento y Psicomotricidad, cuya síntesis les envío en este texto. Un
hecho que pocos saben de este brillante autor, es que fue representante
internacional de Portugal en natación. Y, recordando sus vivencias a la luz
de los conocimientos, comenta aspectos importantísimos a tomar en cuenta en
la preparación competitiva, en relación al fluir energético preciso. Cita al
respecto la preparación psicológica y psicomotriz que ello
implica.
Quisiera
antes de avanzar, acordar cierta terminología. Muchas veces le he escuchado
decir: “la motricidad del hombre es psicomotricidad”.
La
ciencia que la estudia, considera que la emoción, el saber y el movimiento,
en la interactuación del ser en el medio, son la amalgama dinámica
indisoluble que aborda la psicomotricidad.
Da
Fonseca sintetiza el concepto de un deportista de alto rendimiento, en aquel
cuyo desempeño alcanza:
·
delicados
movimientos
·
procesados en situaciones de elevado estrés
·
con
prolongado control energético
·
logrando
una minuciosa precisión
·
perfección comportamental
Resalta
para ello la importancia de la estimulación integrada de las tres unidades
funcionales del cerebro (LURIA 1974), en un dialogo constante, que permitirá
funciones de anticipación, planificación y ejecución de sus movimientos.
Se genera
así un super-aprendizaje para lograr inhibir factores emocionales
perturbadores y permitir la planificación y el control de la acción.
Alcanzar
este dominio de sí en la situación, posibilita desempeños de excelsa
calidad, embargados de estados del éxtasis, que muchos atletas, músicos,
artistas y cirujanos vivencian en sus ejecuciones.
Como
vemos, para lograr grandes resultados, no alcanza la técnica, preparar los
músculos y los factores de ejecución. La mente debe entrenarse también para
su máximo accionar.
Aspectos
psicológicos del entrenamiento
El
entrenamiento mental en el alto rendimiento desde una mirada psicomotriz,
comprende para da Fonseca cinco procesos:
-
Simulación mental
-
Regulación motivacional
-
Sintonización psicosomática
-
Planificación motora
-
Inhibición psicomotora
Simulación Mental
Significa
tener una aspiración psicológica de la acción, que inducirá un estado de
intencionalidad intensa, preparando al deportista para la decisión motriz
final. Desencadena la actitud del individuo, un bullir de energía,
controlada, que canalizará hacia el momento de la acción.
Quizá
pensando en fútbol, nos llevaría a recordar la imagen de Messi o Tebes
dispuestos para jugar y la de Riquelme en la misma situación. Los tres,
grandes jugadores, pero con actitudes de aspiración de la acción totalmente
diferentes.
Es una
anticipación psíquica de la acción, un deseo que la prepara, prevé, calcula,
simula, futuriza, una pre-acción reorganizadora, que no se manifiesta en
palabras sino en mímicas, en acciones gestuales del cuerpo acompañados de
lenguaje interior (pensamientos que siempre preparan y apoyan la acción).
La
mentalización de lo que va a ocurrir, permite al deportista mantener una
tensión preparatoria, no excesiva, sino adecuada para provocar la acción.
Coincidiendo con la importancia de la función tónica (WALLON 1982), da
Fonseca resalta que este dominio mental previene el quiebre de tensión, que
en algunos atletas de alta competición puede provocar estados de pánico o de
abandono extemporáneo, antes de concluir la prueba.
Esta
modulación del estrés, será parte del prolongado entrenamiento psicológico
que debe recibir el deportista, paralelamente al entrenamiento físico, para
evitar interferencias en la calidad de su ejecución.
Junto a la entrada en calor, vital en toda competición, la función de
mentalización, preparación psicológica anticipadora del momento de la
partida, es donde el entrenamiento interdisciplinario se evidencia.
Regulación Motivacional
Los
sistemas motivacionales de control (LINDSAY & NORMAN, 1973) deben asegurar
las reservas energéticas necesarias para el desempeño en el rendimiento.
El
sentimiento de competencia, de seguridad y de confianza, resultante de
objetivos alcanzados satisfactoriamente, impulsa al individuo a otros hechos
y realizaciones de alto nivel.
Prolongar
estados de satisfacción interior alimenta la regulación motivacional, o por
el contrario, reforzar estados de rechazo por determinadas situaciones
competitivas, son procesos motivacionales, que predisponen para nuevos
buenos desempeños.
Esta
preparación psicológica busca lograr actitudes de entrenamiento o de super-aprendizaje,
de participación y de intervención, de riesgo y de aventura, cuyo arduo
resultado final permitirá la maduración motivacional.
Sintonización
Psicosomática
La
concentración en la tarea constituye uno de los procesos mas relevantes para
un buen rendimiento. En una unidad indisoluble, cuerpo y mente se preparan
para la acción.
Es estar
abierto a sí mismo, en la situación.
La
atención y vigilancia permitirá al nadador captar del entorno detalles y
pormenores relevantes y no relevantes. De donde surgen la elección y
aplicación de estrategias propias que caracterizarán su excelso rendimiento.
Haciendo nuevamente un paralelismo con el fútbol, el reciente tiro libre de
Ronaldinho ante un equipo alemán, donde la gran talla de los jugadores de la
barrera lo hizo amagar, y al saltar los adversarios, patear explosivamente a
ras del suelo, bajo sus pies. Un instante, una estrategia y un gol brillante
para recordar.
Reverbalizar estrategias, pensar en la secuencia y en la planificación
motora de la tarea, interiorizar dinámicas espacio-temporales, localizar y
compensar tensiones residuales antieconómicas, etc., son parte del
repertorio de atletas en situaciones de alta presión. La concentración en la
tarea no perdiendo tiempo, ni energía en otras actividades que no son
significativas para ella, orienta hacia el éxito.
Por el
contrario, dispersarse en pensamientos, fantasmas o ineptitudes en los
momentos mas cruciales, pueden llevarlo a desistir del empeño, porque su
capacidad de concentración y frustración es vulnerable.
Planificación Motora
El ser
humano dispone de la capacidad de adaptación a través de movimientos que
permiten su sobrevida, pero para alcanzar rendimientos excelsos, la mente
recurre a movimientos intencionales y voluntarios en los que concreta sus
ideaciones más complejas.
Es sabido
que la imagen que tiene el individuo de sí, realizando su propio movimiento
es el gran disparador de la ejecución motriz. Al respecto, expresa da
Fonseca: “Se trata de un verdadero film, que implica una (re)
experimentación interiorizada de la acción siguiente; acción operada
posteriormente, pero super-regulada y super-vigilada por ese conjunto de
imágenes, verdadera síntesis psicomotora que antecede y anticipa la acción
intencional.
Este hecho
encierra una acumulación plástica de conocimientos, actitudes y competencias
(skills) cuyo aprendizaje se conforma en muchos años de practica y
entrenamiento (BRUNER 1973)”.
Esta
imagen previa lleva implícita toda la integración polisensorial que
caracteriza las estrategias a emplear. Sin embargo, estos programas deben
ajustarse permanentemente a las condiciones dinámicas de la situación en
cada momento de una excelsa ejecución.
El autor
cita la similar actuación del cirujano en casos de emergencia, quien no deja
de rever y prever las rutinas del acto médico antes de operar. Sin embargo
en casos de urgencia imprevista, la imagen mental anticipatoria, dispara
selectivamente respuestas diferentes, replanificando la mejor forma de
resolver la nueva condición.
Estas
imágenes son indispensables para el alto rendimiento motor, y ayudan
también como factor de descarga del estrés en el propio control de tensiones
que el nadador debe graduar.
Inhibición Psicomotora
El
control tónico- emocional es inherente a la elaboración, regulación,
ejecución de los movimientos de alta precisión, característicos del
excelente rendimiento.
Es el tan
nombrado auto-dominio de los grandes atletas.Sin embargo muchas veces vemos
deportistas que pierden el control dejando aflorar reacciones impulsivas,
generalmente hacia los árbitros, acompañadas de ejecuciones tensas,
antieconómicas o agresivas hacia los demás.
“La
ausencia de inhibición psicomotora (AJURIAGUERRA 1974) se traduce en
descargas de adrenalina y alteración o incoordinación de la regulación
cardio-respiratoria, que pueden echar a perder todo en un atleta que se
preparó durante años para una competición o situación especial.
No
alcanzando la auto-regulación, al mínimo choque de tensión, o al mínimo
acontecer inesperado, todo el sistema de planificación puede desmoronarse.
Sin
capacidad de tolerancia y de ubicación frente a efectos confusos,
desvirtuados o negativos emergidos de la performance, el programa
intencional y motivacional que sustenta desde el lóbulo frontal el
auto-dominio, tiende a disolverse.
Entre los
ejemplos utilizados a tal fin, da Fonseca sugiere: hablar con sus ayudantes,
liberar alteraciones de tensiones antieconómicas, monologar, meditar,
aprovechar los tiempos muertos para concentrarse, modular la auto-estima,
etc., buscando la optimización de los procesos psíquicos de inhibición-
facilitación.
Un
ejemplo altamente evidente de esta búsqueda de control de sí y de la
situación, fue el encuentro de Nalbandian con Grosjean en el Abierto de
Tenis de Australia. Set a set vimos como David luchaba buscando ese dominio
que lo llevó a alcanzar la victoria. Así lo vimos, coincidiendo con sus
declaraciones publicadas hoy por EFE.
Pensamientos positivos o recuerdos de éxitos anteriores pueden ayudar a
controlar con seguridad el fuerte estrés de la competencia, tanto en la
motivación previa a la largada, como en el control de la
inhibición-facilitación de la modulación energética óptima durante el juego.
Lo contrario, la inseguridad y los fracasos anteriores, reeditan bajas en
las reservas necesarias, depresiones, incoordinaciones, pesimismo,
abandonos.
Aprendizaje psicomotor
Alcanzar
este grado excelso de entrenamiento implica un super-aprendizaje psicomotor,
es decir un aprendizaje integral, donde su energía emocional (disposición,
motivación, auto-dominio), atencional (concentración, anticipación y
planificación) y motriz (ejecución) son expresiones de un serio y complejo
proceso multidisciplinario.
La
formación de base necesaria, presupone una estimulación evolutiva, que
respete el Sistema Psicomotor Humano (FONSECA 1992) concebido en sus
factores, sus unidades funcionales que lo sustenta y sus propiedades que lo
caracterizan.
Los
factores por él mencionados son TONO: fuente energética característica de
cada persona; EQUILIBRIO: capacidad de armonizar nuestras acciones con el
entorno; LATERALIDAD: en cuanto a especialización neurológica que es
necesario respetar; NOCIÓN DE CUERPO, ESPACIO Y TIEMPO: como conocimientos
que surgen de nuestras acciones y que son indispensables en la planificación
de ejecuciones estratégicas. Todos ellos, se integran en las PRAXIAS
GLOBALES Y PRAXIAS FINAS: como movimientos intencionales que expresan un
sujeto que interactúa en las siempre cambiantes situaciones del entorno
físico y social.
En cuanto
a las unidades funcionales, alude a las tres grandes regiones cerebrales que
actúan como sistemas (LURIA 1974) y que con su coordinado y jerárquico
funcionamiento posibilitan acciones de precisión.
La máxima
coordinación proviene de una magnífica organización que se caracteriza por
el control inconsciente de la ejecución, con el control conciente de una
programación altamente compleja, anticipada y minuciosa.
Dada la
complejidad de estos temas, podrán ser tratados con mayor claridad en un
futuro artículo dedicado a los estímulos estresantes y la aparición del
miedo.
Conclusiones
“El
rendimiento se basa en un proceso de aprendizaje, lo que no ocurre
únicamente por un don o una predisposición inexplicable, sino por una
integración psicomotora (psíquico-motriz), donde los factores hereditarios y
adquiridos en el entorno interactúan armoniosamente.”
Resaltando en el entrenamiento mental:
1.
la
preparación de la disposición para la acción,
2.
la
motivación basada en la confianza en sí para lograrlo,
3.
la
concentración en las más adecuadas estrategias a utilizar con la plasticidad
de ajustarlas a cambios imprevistos,
4.
la
disposición clara de las imágenes motrices de la ejecución pretendida
5.
la
constante búsqueda del auto-control energético de sí en cada situación.
Pero
desde ya, esta integración no se logrará con un entrenamiento exclusivamente
motor.
“Las
habituales especializaciones precoces pueden alcanzar éxitos fugaces,
episódicos y accidentales, más nunca inscriben sus resultados en un
desempeño excepcional y trascendente.”
Bibliografía
El
artículo presentado es Psicomotricidad y alto rendimiento, editado por da
Fonseca en el libro Psicomotricidad. Ed. Trillas - México - 2005
AJURIAGUERRA, 1974. Manual de psiquiatría Infantil. Ed. Masson. Paris
BRUNER,
1970. The growth and structure of skills. Academic Press. Londres
FONSECA,
1992. Manual de Observación psicomotora.
Noticias.
Lisboa.
LINDSAY,
NORMAN, 1973. Human information processing. Academic Press
Londres.
LURIA ,
1975. El cerebro en acción.
Penguin.
Londres
WALLON,
1982. Los orígenes del carácter. Nueva Visión. Buenos Aires
Prof.
Beatriz Pérez
faep@prodigy.net.mx