EL PENSAMIENTO SISTEMICO EN LA ACTIVIDAD DIRIGENCIAL DEPORTIVA
Autor: Ernesto J. H. De Vuono
"Dirigir no es nada más ni nada menos que estar al servicio del otro" André Malraux. Filósofo francés.
A menudo nos formulamos preguntas como las siguientes: ¿La capacidad de conducir es un don natural que poseemos los seres humanos?, ¿Existen los dirigentes natos?.
Las organizaciones en general, tienen la capacidad de convertir a sus integrantes en conductores, pero para ello es necesario recrear un clima dentro de las mismas que permita la posibilidad de que afloren los verdaderos líderes.
Una de las facetas que se debe contemplan para perfilar al futuro dirigente es, sin duda, la capacitación. En muchísimos casos de clubes y entidades deportivas en nuestro país, todavía se desconoce la verdadera tarea del dirigente, y por tal motivo, desde la misma organización, no se los instruye ni capacita.
En forma agregada a ello, el marco económico y social actual en el cual las instituciones deportivas (cualquiera sea su envergadura) desarrollan su actividad, ha sufrido en los últimos años cambios sustanciales, los cuales se han visto influidos por el fenómeno de la globalización.
Las malas administraciones con su secuela de infinidad de organizaciones dedicadas al deporte en estado de quiebra o concursal, además de las que han desaparecido para siempre del escenario social-deportivo, han ido creado en la dirigencia la necesidad de replantear sus modalidades de gestión.
Así, se han proyectado desde la esfera educativa, una gran cantidad de esfuerzos destinados a fortalecer a los cuadros dirigentes, bajo la forma de cursos, jornadas, seminarios, carreras terciarias, etc., las cuales han permitido sumar conocimientos y herramientas destinadas al sector.
Pero tales acciones, deben ser acompañadas, de manera fundamental, con un cambio de actitud mental por parte de la dirigencia deportiva, lo que implica una modificación sustancial del paradigma o modelo de gestión aplicado en la mayoría de las instituciones de nuestro medio, a fin de adquirir la capacidad de adoptar mejores decisiones.
De esta manera, la conjugación del amor al deporte con la vocación de servicio dirigencial, al adicionarle conocimientos generales de administración gerencial, impone en la mente del dirigente una superación de la actual filosofía de conducción, en muchos casos basada en criterios, que no obstante haber resultado prácticos en otras décadas, a la luz de la realidad actual que experimenta el universo institucional-deportivo a nivel mundial, resultan ineficaces.
Hace ya muchas décadas esa estela de luz espiritual que fue el Mahatma Gandhi, nos perpetuó esta necesidad de cambio en la frase “Para cambiar a la gente, hay que comenzar por cambiarse a sí mismo”. Y ello debe ser necesariamente así, en orden a que no hay nada más motivador que observar a un conductor tomar la iniciativa.
Creemos que la conjugación de la iniciativa personal con la capacitación y el desarrollo de habilidades situadas en la esfera del liderazgo, son el mejor camino para introducir los factores de cambio que facilitarán la construcción de nuevos modelos de organizaciones deportivas en la República Argentina.
Peter Drucker, eminente tratadista en temas organizacionales afirma: “Toda organización debe estar lista para renunciar a todo lo que hace con el fin de sobrevivir en el futuro”.
Desde un plano estrictamente académico tal sentencia es inobjetable, pero inmediatamente surgen preguntas claves: ¿por donde empezar?, ¿Cómo hacer que la dirigencia se convenza de la necesidad de cambiar su filosofía de pensamiento actual, por otra más acorde con las necesidades que el entorno macro-organizacional le plantea a la entidad que conducen?, ¿Qué herramientas utilizar para modelar el futuro deseado?.
Y creemos que una forma de comenzar esta dura batalla por el cambio es adoptar, desde la esfera dirigencial los criterios del Pensamiento Sistémico.
¿Cuál es la esencia de esta filosofía de pensamiento?. En primer término construir un marco en el cual la organización aprenda de su propia experiencia. Los problemas de aprendizaje, afirma Peter Senge en “La Quinta Disciplina” son trágicos en los niños, sobre todo cuando no se detectan. Son igualmente trágicos en las organizaciones, donde suelen pasar inadvertidos”.
El Pensamiento Sistémico posee cinco disciplinas, a saber:
1) Arquetipos sistémicos.
2) Dominio Personal.
3) Modelos Mentales.
4) Construcción de Visión Compartida.
5) Aprendizaje en equipo.
A través de los arquetipos sistémicos comenzamos a visualizar la organización como una totalidad en vez de partes. Si existen problemas, los debemos buscar en estructuras subyacentes y no en errores individuales o en mala voluntad de las personas.
Por su parte el dominio personal crear una tensión creativa, que conduzca al desarrollo de acciones beneficiosas y útiles para la organización, clarificando la visión personal a través de hacer foco sobre los resultados y la realidad actual.
Los modelos mentales, desde esta perspectiva, están conformados por el amor por la verdad unido a una apertura permanente a flexibilizar posturas en función a los cambios del entorno. De esta manera, el dirigente debe asumir una actitud proactiva (ideando, comunicando y produciendo cambios para anticipar el futuro deseado) y no meramente reactiva (léase actuar solo una vez que el incendio se ha producido).
En cuarto lugar, es fundamental que dentro de la organización deportiva se construya una Visión Compartida acerca del futuro deseado. Muchas entidades, tienen una definición impecable de la visión de sus fundadores en centenarios estatutos sociales, pero el día a día demuestra que la lectura de la misma ha caído, muchas veces, en el olvido.
El propósito común es lo que une a la masa societaria en un club (visión compartida). Es el sueño, el ideal inspirador, la razón de ser, y tiene una característica fundamental: al conjugarse con los valores y la cultura de la entidad, se transforma en inmutable, por constituir su propia identidad.
Ante todo, las organizaciones deportivas en nuestro país necesitan de un verdadero compromiso por parte de sus cuadros dirigenciales. De otra manera solo hay promesas o en el mejor de los casos esperanzas, pero una total ausencia de planes de acción concretos.
La visión, asumida como compromiso, multiplica el afán de alcanzarla. Y el dirigente, no sólo debe transmitir esa visión, sino que además debe marcar las instancias intermedias para su logro, a fin de que el equipo siga su camino a la meta con ilusión. Por ejemplo, un equipo que lucha por el campeonato tiene que plantearse cada partido como una final, y es la suma de logros parciales, la que le dará, finalmente el derecho a disputar el título.
Por último, el Aprendizaje en Equipo, esencialmente indica inteligencia colectiva y alineamiento en las acciones encaminadas al logro del objetivo común. Sus principios básicos son el diálogo y la discusión creativa en forma permanente, siempre teniendo como marco de referencia la visión compartida y los objetivos delineados (deportivos, económicos, financieros, sociales, etc.).
Las herramientas que otorga el pensamiento sistémico son relevantes, dado que casi todas las tareas de los equipos de administración (desarrollo de estrategias, configuración de visiones, diseño de políticas y estructuras organizacionales) se enfrentan a una enorme complejidad, que solo mediante la aplicación de un paradigma como el propuesto puede permitir afrontar con eficacia.
En definitiva, la nueva concepción del management de instituciones deportivas, cualquiera sea su envergadura o esfera de actuación, debe contemplar el desarrollo de habilidades vinculadas a la planificación y la organización. Por ello es fundamental:
· Instaurar una Cultura de la planificación y de la realimentación (tablero de comando) de la misma, en forma permanente, de acuerdo con el resultado de las acciones desarrolladas.
· Utilizar la reflexión como paso previo a la adopción de cualquier tipo de decisión.
· Procedimientos graduales y progresivos para vincular el nuevo pensamiento a la vieja cultura de las instituciones y/o cuerpos dirigenciales, asumiendo que todo cambio implica una resistencia que sólo puede ser superada con constancia en la acción y demostrando la eficacia de las nuevas medidas implementadas.
Para finalizar, creemos que ha llegado el momento de realizar una elección. Esta en juego la supervivencia de nuestras instituciones deportivas. Sabemos que el camino no es fácil, la resistencia de la “vieja dirigencia” con sus usos y hábitos arraigados se hace sentir cada vez con mayor fuerza. Es por eso que los nuevos dirigentes, deben considerarse pioneros, con todo lo que ello implica, y no combatir viejas ideas, sino más bien tomar de ellas aquéllos aspectos positivos, que sin duda tienen, pero complementándolas con los conocimientos que la ciencia administrativa provee para optimizar el funcionamiento organizacional.
Ernesto J. H. De Vuono
Técnico en Dirigencia Deportiva (C.E.T.R.P.)
BIBLIOGRAFÍA:
SENGE, PETER M. “La Quinta disciplina. El arte y la practica de la organización abierta al aprendizaje. Ediciones Granica. Barcelona. 1992.
VALDANO JORGE – MATEO JUAN. “Liderazgo”. Ediciones Aguilar. Buenos Aires. 2003.
CHANDLER STEVE – RICHARDSON SCOTT. “100 Maneras de motivar a los demás” Ediciones Kier. Buenos Aires. 2005