Ultima actualización 15/03/08

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ACERCA DE LA MOTIVACION EN EL DEPORTE

Ps. Laura Tallano (*) 

            Cuando hablamos de motivación nos referimos a aquellos factores de la personalidad, variables sociales y de conocimiento que entran en juego cuando un sujeto realiza una tarea y que dirigen su conducta hacia una o unas metas fijadas. 

            Los motivos por los cuales un sujeto hace deporte pueden ser divididos en internos, cuando ponen su acento en el placer o en la evitación de malestar y en externos cuando se refieren a las retribuciones económicas, la fama, etc. Ambos motivos pueden interactuar  creando un estado de motivación que lleva al deportista a alcanzar o superar los objetivos propuestos. Puede ocurrir que el deportista comience la práctica del deporte por motivos internos y luego comiencen a aparecer factores externos que se convierten en motivos externos (el profesionalismo sería el ejemplo más sobresalientes). También existe la posibilidad que lo desborde tanta estimulación y sufra un desequilibrio que no pueda controlar, allí aparecen las bajas de rendimiento sin causa aparente, las lesiones o el abandono del deporte. 

            Con respecto a las metas, a las cuales se hace referencia en la definición, se pueden plantear desde dos orientaciones, por un lado las de habilidad, que se sustentan en demostrar el grado de dominio del aprendizaje de una tarea, o sea percibir cada vez un grado mayor de maestría. El sujeto se juzga en relación a él mismo. No importa el puesto, importa la forma. Y por el otro lado las de competición, que consiste en la comparación del rendimiento del deportista en relación a los otros. El sujeto se juzga en relación a sus semejantes. Importa más el puesto que la forma, aunque ello no implica que la forma no interese. En estas dos orientaciones cabe marcar que existen también metas múltiples y colaterales, que tiene que ver con subprocesos o sea con rendimientos parciales, competencias intermedias y con el  desenvolvimiento social, o sea con la integración al grupo de pares, reconocimiento público, etc. 

            El trabajo con estas metas se vería plasmado en la fijación de objetivos, a corto, mediano y largo plazo, que tiene que ser consensuado entre el entrenador y el deportista o el equipo, manejándolos con las expectativas adecuadas a las posibilidades de rendimiento del sujeto. 

            Se pueden enumerar otros factores que intervienen en la motivación, a saber :

·      Papel de los padres y de los entrenadores : quienes en muchas oportunidades condicionan la actuación del deportista, con la realización de comentarios o la administración de información en forma inadecuada, ya sea sobre los resultados obtenidos o sobre el proceso de entrenamiento.

·      La percepción : que el deportista hace de su actuación, y ello en relación directa a la cantidad de esfuerzo empleado. A menor cantidad de esfuerzo empleado para una buena actuación, la valoración del rendimiento será positiva, lo que habitualmente lleva a una mejora en  los niveles  motivacionales.

·      Clima motivacional : que generan los entrenadores ya sea en el entrenamiento como en la competencia, dando determinadas indicaciones, recompensas y expectativas. Para ello es importante que el entrenador conozca cómo reaccionan cada uno de los deportistas frente a las diferentes situaciones y que conductas son las que conviene seguir (por ej. : gritos, alientos, retos, etc.).

·      La significación del resultado obtenido : la información sobre el resultado afecta a las expectativas sobre los futuros triunfos y fracasos. Muchas veces se asume que ganar y perder son sinónimo de  éxito y fracaso respectivamente y ello no es tan así. Se puede tener éxito aunque se pierda, si el nivel en que se llevó a cabo la competencia estaba dentro de los objetivos previstos o los supera. Al igual que se puede ganar una competencia sin haber tenido una buena actuación, lo que quedaría más del lado del fracaso.

·      La identificación con los ídolos : el querer “ser como” pone en  movimiento al deseo y por lo tanto puede ser motivante, ya sea en el inicio de la vida deportiva como en todo su transcurso. 

            Los factores hasta aquí mencionados se pueden sumar a algunas otras variables que el entrenador puede disponer para mantener un nivel óptimo de motivación en los deportistas que tiene a su cargo. Tanto la comunicación de la planificación de entrenamientos y competencias, como la creatividad en los entrenamientos y el sostenimiento de un nivel adecuado de ansiedad son variables fundamentales que deben ser tenidas en cuenta durante todo el proceso deportivo. 

            El trabajo con objetivos de rendimiento en los entrenamientos, ya sea que los propongan los deportistas o que puedan pronosticar sobre os objetivos propuestos por los entrenadores o la realización, cerca de la competencia más importante  de lo que se denomina el entrenamiento irrepetible, asimilando las características del entrenamiento a lo que va a ser la competencia. Estas son ejercitaciones fáciles y posibles de ser utilizadas como herramientas para la motivación. Dichos objetivos de rendimiento también pueden ser utilizados durante la competencia, ya sean las denominadas “fáciles” o las denominadas “difíciles”. 

Hay que tener en cuenta la problemática del entrenador en relación a la motivación, y aquí cabría la pregunta : ¿ Qué motivó a ese sujeto a ser entrenador ?. Hay una gran posibilidad que la respuesta a esta pregunta se relacione con la continuidad de la vida deportiva, fundamentalmente en que la mayoría de los entrenadores son ex-deportistas y por lo tanto teniendo una relación directa con la problemática del retiro del deportista.          

La continuidad del entrenador en una institución seguramente estará supeditada al éxito que obtenga. Pero aquí se volvería a las diferentes concepciones de éxito. 

Popularmente un entrenador es bueno cuando gana pero las instituciones tienen, o deberían poder, abstraerse de  esta “creencia popular”, evaluando las diversas características que hacen de ese sujeto un buen entrenador. 

El tema del entrenador es muy largo y complejo, ello llevaría a otro escrito. 

Como conclusión final habría que poder pensar que únicamente profesionales idóneos y capacitados son los que tienen que estar en contacto con los deportistas, ya que son los actores principales del deporte y sin ello no habría deporte posible al que dedicarse. 

(*) Psicóloga dedicada a la Psicología del Deporte

ltallano@infovia.com.ar

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