Ultima actualización 20/01/07

 

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LA FIDELIZACION DE NUESTROS NADADORES 

"El marketing no es una batalla de producto, es una batalla de  percepciones" (Ley de la Percepción)

Octubre de 2006 - Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires-  Nos encontrábamos aguardando la orden de iniciar nuestro vuelo con destino hacia la Provincia de Córdoba, donde debíamos realizar una tarea de consultoría relativa a la gestión de una entidad deportiva. 

Por esas cosas del destino, nos cruzamos en esos tediosos e interminables minutos de espera con nuestro amigo Carlos, entrenador del equipo de natación en un prestigioso club santafesino. Se lo notaba un tanto apesadumbrado. 

.-¿Cómo estás?,  le pregunté 

.- Mira, en lo personal bastante bien, pero con un bajón bastante profundo desde lo profesional, respondió. 

.- ¿Qué ocurre?, inquirí  no sin cierta ansiedad de mi parte en conocer el motivo.

.- Es un tema difícil que no alcanzo a comprender como solucionarlo, aseguró. Vos sabés cuánto hemos estado trabajado en todos estos años a fin de que el equipo  de natación progrese, para que los chicos se sientan motivados y ganen cosas, y  además para que las autoridades del club y los mismos padres se sientan satisfechos con lo que hacemos al borde de la pileta, en todos los niveles,  desde infantiles hasta las categorías mayores. En los últimos años hemos ganado muchas cosas  tanto  en el ámbito regional como nacional, que nos llenan de orgullo. 

Luego de respirar profundamente, sentenció: Parece que todo nuestro esfuerzo no sirvió para nada. En el último mes, mis dos mejores nadadores, me manifestaron sus deseos de irse a nadar a otro club en la Capital. Vos sabés  como es la juventud, y como son las reglas del juego en nuestro país. Los poderosos están siempre a la busca de estrellas o promesas deportivas.  Y aunque, es cierto, que no todos llegan  a ser MEOLANS o GEORGINA BARDACH, cuando un pibe o una piba asoman la cabeza por sobre el resto, hay todo un entramado de fuerzas que empiezan a operar para seducirlos con promesas de un mejor futuro. Si a eso le sumas que las luces porteñas, ejercen una profunda fascinación por sobre la gente del Interior, el resto es cuestión de tiempo para que el hechizo cobre efecto. Reconozco que ante todo  por  el hecho de ser personas tienen el total derecho de elegir. Pero me pregunto: ¿qué estamos haciendo mal?, ó, mejor dicho, ¿qué no estamos haciendo, para poder contrarrestar estas fuerzas que se abaten sobre nuestros semilleros y poco menos que nos rapiñan los equipos?. Por los comentarios que me llegan de otros colegas,  y lo que uno lee, esto se va convirtiendo en moneda corriente. Te confieso que creí que no me iba a tocar. Parece que me equivoqué. 

Nos llamaron para abordar el avión. Nos hubiera gustado tener un poco más de tiempo para seguir conteniendo (resulta la expresión adecuada para ese momento)  a Carlos, dado que nos dimos cuenta de que en verdad lo necesitaba. Nos despedimos de él con la formal promesa de estudiar mas a fondo la problemática que nos planteó, y enviarle sobre la base de información adicional que nos proporcionara en el futuro, un informe con nuestras conclusiones, al menos para que le sirviera a él y a la dirigencia de su club, como guía orientativa de acción.

Un mes después,  aprovechando un torneo realizado en el CENARD, mantuvimos una reunión en Buenos Aires con Carlos, un miembro de la comisión directiva del club y dos personas integrantes de la comisión de natación de la misma institución.

Previo a ello, nuestro amigo nos había hecho llegar algunas referencias relativas a las modalidades del movimiento de pases de nadadores en nuestro país, lo que nos permitió comprender sus peculiaridades y conocer las tendencias, al menos desde lo estadístico.

Como una forma de conocer mas a fondo el mercado al cual esta enfrentado Carlos, lo primero que intentamos hacer fue realizar una segmentación del  universo de nadadores.

Para ello, lo dividimos en cuatro categorías principales, atendiendo a dos variables clave en este deporte: edad y nivel de perfeccionamiento técnico, a saber:

1)                    Experimentados: Dicho segmento corresponde a nadadores de alto rendimiento con un prestigioso historial en el deporte. Se hallan  próximos a alcanzar la edad de discontinuar la práctica activa de la natación (27/29 años).

2)                    Avanzados:  En esta categoría se incluyen generalmente nadadores entre 19 y 22 años. Han alcanzado un alto grado de desarrollo en sus cualidades técnicas y performance deportiva, situándose en la franja de alto rendimiento. Su perfil permite alentar expectativas más que favorables hacia el futuro inmediato. Requieren para ingresar en la Categoría 1 una profundización del  trabajo de perfeccionamiento y tiempo de maduración.

3)                    Talentos – promesa:  Ubicados entre los 16 y  18 años,  muestran en sus logros deportivos que pueden llegar, mediando un intenso trabajo de entrenamiento, a ubicarse en la categoría 2. Si bien todavía no han concluido su etapa formativa desde el punto de vista técnico, la misma se encuentra en un aceptable nivel.

4)                    Otros: Aquí pueden concentrarse a nadadores por debajo de los 16 años. Aunque en algunos casos, presentan posibilidades hacia el futuro, no muestran signos claros que permitan categorizarlos en los niveles previos. En su mayoría encontramos aquí a jóvenes adolescentes que practican natación como una forma de complementar su formación física y desarrollo personal, aunque con una clara inclinación hacia la competencia deportiva.

A medida que íbamos avanzando en el estudio del tema,  comenzamos a darnos cuenta de que  tanto Carlos como los dirigentes de su club no habían encarado el tema desde su real dimensión estratégica y competitiva.

Las presiones del día a día, el deseo de ganar y conquistar títulos, copas y medallas para el club, les había hecho perder la posibilidad de comprender, que en este mundo globalizado, donde las comunicaciones se acortan a segundos de tiempo y las fronteras cada vez se estrechan más, la competencia ya no se desarrolla solamente en el natatorio, sino que además, se extiende a las marcas representadas por las instituciones deportivas en sí mismas.

Si a ello le sumamos, que en nuestro país la natación, salvo casos excepcionales, sigue siendo un deporte que se practica en forma amateur, los clubes-equipo, tienen dos formas de proveerse del recurso vital, o sea el nadador: formarlo desde sus orígenes, mediante un paciente trabajo docente, o ir a buscarlo a otras instituciones de menor rango o gravitación, a través de las promesas de un mejor desarrollo dada la infraestructura que poseen, los cuerpos técnicos y la sombrilla de marca que poseen las grandes instituciones deportivas.

Todo club o entidad deportiva esta simbolizado por una marca, representada por sus símbolos (escudos, banderas, himnos, etc.), su historia, como así también las tradiciones y los valores que han permanecido inalterables a lo largo de las décadas.

En definitiva la marca representada por el nombre de un club, es de alguna manera su activo intangible más preciado, y a la vez el más difícil de explicar, de entender o de evaluar, dado que ello unido a su capacidad económico-financiera,  moldean los pilares de la que será su presencia y nivel de gravitación en el escenario que le toca desarrollar sus fines sociales y/o deportivos.

Es por ello que, de manera ineludible,  debemos recurrir a conceptos vinculados al posicionamiento competitivo emanados del marketing, para desarrollar a nivel institucional una estrategia orientada hacia determinado segmento de nadadores, con el objetivo de que éstos, por formar parte del target de mercado seleccionado    (segmentos 1 a 4) deseen serles fiel a nuestra marca, logrando así una fidelización de los mismos.

Ello impone sumergirnos en diferentes capas (sociológicas, antropológicas, psicológicas, etc.) que permitan darnos una idea de cuales son las percepciones del deportista con respecto a las diferentes marcas (clubes o equipos), que lo llevan a construir una interpretación o percepción de los atributos sobre la base de la estrategia desarrollada por cada institución deportiva  tendiente a captar su atención.

Con Carlos y su equipo, coincidimos en que el nadador “construye” una interpretación del producto “Institución Deportiva – Equipo de Natación”. Esta es una determinada configuración originada en los atributos que percibe, ya sea de manera consciente o inconsciente.

Así, cada marca, resulta ser una estructura de atributos que tienen un significado para el deportista o consumidor de servicios deportivos (en nuestro caso los nadadores).

De esta manera, dos clubes o equipos, están diferenciados no solo por su historia y  logros deportivos (los cuales fortalecen la marca) sino porque para una misma persona significan cosas diferentes.

¿Pero contra qué compara nuestro deportista el significado de una marca?. Aquí cabe considerar que cada persona tiene una estructura ideal de atributos esperados.  De la contrastación entre esa configuración simbólica y la interpretación o percepción que la imagen de la marca le permita construir surgirá la elección entre una opción ú otra. (En nuestro caso, elegir determinado club para continuar su carrera deportiva).

De esta manera, al poner sobre la mesa estos temas, Carlos comenzó a darse cuenta de que el campo de batalla competitivo que deriva en la permanencia o migración de sus nadadores, se desarrolla en la propia mente del deportista.

La diferenciación de un club, equipo, producto o servicio, consiste en el proceso de distinguir significados que tienen lugar en la mente del consumidor, en relación a otras opciones disponibles.

Aquí, surge de manera inevitable la idea de valor. Y de este concepto emana la noción de ventaja competitiva. El valor estará dado en función a la oposición de diferencias.

Carlos, entendió nuestro razonamiento, y en determinado momento reflexionó:

-         Quiere decir que si deseo que mi equipo signifique algo mejor que los otros contra los cuales competimos, tanto a nivel deportivo como institucional, debo planificar y ejecutar  acciones a nivel interno que me permitan aproximarme lo mas cerca posible  a lo que esperan mis nadadores tanto del equipo como del club al cual pertenecen.

-         Ni mas ni menos que eso, pero siempre teniendo en cuenta que el tema prioritario de la estrategia competitiva es CREAR O AÑADIR  VALOR  a la marca que representa tu club-equipo. En definitiva, esos dos nadadores que te manifestaron sus deseos de proseguir en otra institución, PERCIBIERON UN MAYOR VALOR EN LA MISMA EN RELACION AL QUE PUEDEN ENCONTRAR EN LA TUYA,  respondimos.

En definitiva, hay todo un complejo entramado de satisfacciones de valor que el deportista espera obtener de la vinculación con una institución deportiva o un equipo de competición en particular (logros deportivos, perfeccionamiento técnico, relaciones sociales, aumento de su autoestima, sentido de pertenencia, y  hasta una retribución de carácter pecuniario, en ciertos casos).

Queríamos que Carlos y sus colaboradores, comprendieran que lo apuntado por nosotros, que a simple vista parece un modelo teórico, es la cabal expresión de todo un paradigma de pensamiento científico.

Porque planteadas las cosas de esta manera, estamos convencidos de que entre un deportista que compara dos clubes o equipos para decidir en cual continúa su carrera y el consumidor que frente a la góndola del supermercado evalúa los niveles de calidad y precio de un producto, para decidirse a comprar uno ú otro no hay mayor diferencia.

Este es el modelo  que las instituciones grandes de la natación están aplicando en nuestro país. Utilizan sus recursos (humanos, operacionales, financieros, infraestructura, tecnología, IMAGEN, organización y capacidad de maniobra) de manera eficiente,  para crear una sinergia de recursos, esto es el resultado final que se alcanza por la interacción permanente de los mismos, que les permite alcanzar Habilidades Distintivas. Cada aspecto vinculado a los recursos, se transforma en un área de resultados donde tiene que tratar de mejorar CONTINUAMENTE.

Al considerar estos elementos, surge el conocimiento de cuales son las Fortalezas  y Debilidades que Carlos tiene en el club en el cual ejerce su profesión, y que repercuten en el perfil de su equipo de natación.

Esto equivale a decir que el primer paso para volcarse a la acción que deben dar Carlos y la dirigencia del club en el cual se desempeña, será inexorablemente reflexionar sobre  la Visión (el sueño, el ideal, la máxima aspiración), la Estrategia, la Cultura (representada por los valores, las creencias y los hábitos), y adecuar en orden a ello la Estructura Organizativa (las funciones y responsabilidades) para enfrentar la ardua batalla.

Por último deberán evaluar las Oportunidades y Amenazas que se detectan en el escenario institucional-deportivo (en el caso de una empresa comercial  este sería el mercado) que le toca actuar al club.

Aquí cabe detenerse a analizar el impacto de los escenarios en los cuales el club se desempeña (políticos, sociales, culturales, demográficos, económicos, etc.), el nivel de rivalidad existente con otros clubes, la tasa de crecimiento del número de socios,  el poder de negociación (compatibilización cultural, social, deportiva, etc.) que existe entre el club frente a los requerimientos (físicos, emocionales, deportivos, etc.) de los deportistas, la disponibilidad  tecnológica existente en el mercado de productos para la actividad deportiva, etc.

Y así como las habilidades distintivas surgen como un emergente sistémico de la combinación entre los recursos; de la interacción de las variables del  escenario surgen los Factores Críticos de Éxito, es decir las condiciones imprescindibles que debe cumplimentar el club-equipo para poder crear valor, sobrevivir y crecer.

Carlos finalmente comprendió que para alcanzar una coherencia lógica, deben compatibilizarse las habilidades distintivas del club-equipo con los factores críticos de éxito, es decir idear y materializar el acople estratégico entre estos dos vectores de fuerzas.

La excelencia se alcanza, desde esta perspectiva, cuando el club-equipo como organización haya alcanzado estos resultados. Pero como todo cambia (y cada vez mas rápido) cualquier ajuste que se implemente no resulta perfecto para siempre. Quiere decir que continuamente estamos aprendiendo, y desaprendiendo lo aprendido con anterioridad para actualizarnos y adecuarnos a las nuevas realidades que se nos presentan (actualización del paradigma). 

De las dos reuniones mantenidas con Carlos y su gente, todos quedamos muy entusiasmados.  Ahora restaba que al volver a Santa Fé, se pusieran a trabajar todos juntos: cuerpo técnico, dirigentes, comisión de natación y comunicaran en forma eficaz los cambios a implementar al resto del conjunto.

 El objetivo último ya estaba suficientemente comprendido, compartido y comprometido: impulsar el desarrollo de habilidades distintivas que les permita seguir creciendo como equipo y alcanzar logros deportivos satisfactorios. De esta manera, al revalorizarse la imagen de marca de la institución (o del equipo), queda abierto el camino para contrarrestar el ataque de otras instituciones que pretendan extraerle el preciado recurso que para Carlos son sus nadadores, dado que estos, en las nuevas condiciones, habrán alcanzado un alto grado de FIDELIZACION.

Ernesto J. H. De Vuono

Técnico en Dirigencia Deportiva (C.E.T.R.P.)

Nota del autor: Los personajes y diálogos insertos en este trabajo son ficticios, por  lo que cualquier semejanza de situaciones o hechos con la realidad es pura coincidencia. No obstante ello, la esencia de la problemática planteada es más que real.