ASPECTOS
PSICOLÓGICOS DE LA COMPETENCIA DEPORTIVA
Ps. Laura
M. Tallano (*)
A diario escuchamos decir “el partido se ganó con la camiseta”, “los gritos
de la hinchada motivaron al equipo”, “perdió la concentración en el momento
crítico”. Estos comentarios dan cuenta de la injerencia que tiene la
Psicología en el rendimiento y por ende, en el resultado de una competencia.
Ello se da en todos los niveles competitivos, desde el
recreativo, pasando por el deporte organizado amateur y el profesional,
legando a su máxima expresión en el deporte de nivel de élite.
Factores como la motivación, la concentración y las
respuestas ante situaciones de presión, junto con la ansiedad
influyen en el rendimiento, interrelacionándose.
Para comprender mejor tomemos a los tres primeros ubicándolos a
cada uno en un vértice de un triángulo, así vemos que cada uno influye sobre
el otro en forma dialéctica. O sea, de acuerdo a los niveles de
motivación el sujeto va a poder estar más o menos concentrado y
va a responder de diferentes formas a la presión. De acuerdo a como
sean esas respuestas influirán en forma positiva o negativa, en mayor o en
menor grado en la concentración y en la motivación.
Como están tan interrelacionados uno con otro, cuando se trabaja
sobre uno de estos factores se van a modificar los otros dos y de esta forma
se estará interviniendo directamente sobre el rendimiento deportivo. También
el rendimiento entra en el interjuego, ya que modificando el mismo se
modificarán los factores del triángulo.
Pensemos por ejemplo, en relación a las respuestas posibles que
un sujeto pueda tener ante situaciones de presión, ya sean externas o
internas, las cuales movilizan al mismo debiendo compensar los desórdenes
que aparecen por causa de esa presión. Esta compensación puede llevar por
ejemplo, a una mayor concentración en el juego que redunde en un mejor
rendimiento y ello motive al sujeto a seguir en la competencia. A su vez
este alto grado de concentración va a influenciar por ejemplo, en la
compensación que el sujeto hace frente a la presión externa del público.
Pero aquí nos está faltando otro factor fundamental: la
ansiedad. Los niveles de ansiedad varían para cada sujeto en situación
deportiva. Demasiada ansiedad puede llegar hasta inhibir al sujeto, lo mismo
que un bajo nivel puede llegar a no ser suficiente para lograr una
activación (“ponerse en movimiento”). Lo que para uno puede ser un nivel
óptimo para el otro puede ser demasiado. Cada uno debe encontrar su nivel
óptimo de ansiedad, ya que de ello va a depender su actuación deportiva.
Por lo tanto la ansiedad influye en el rendimiento del sujeto
como también en el interjuego de cada uno y de todos los componentes del
triángulo que a su vez también influyen, separada y conjuntamente, en los
niveles de ansiedad.
Por lo antedicho es tan importante el manejo de todos y cada uno
de estos factores ya que redundará en el rendimiento de cada sujeto y en el
del equipo todo, en el caso de los deportes grupales.
Las diferentes respuestas que cada sujeto en situación deportiva
pueda tener dependerá tanto del nivel de la competencia, como de la
estructuración subjetiva y por lo tanto de la significación que cada uno
haga del deporte y de la elaboración que pueda realizar de estos factores.
Hasta aquí no se ha hablado específicamente del deportista, sino
del sujeto en situación deportiva, ya que todos los actores del deporte
están involucrados en el interjuego de estos factores sean deportistas,
entrenadores, árbitros, etc.
De acuerdo a su función será diferente el posicionamiento, pero
estarán involucrados de una u otra forma en este interjuego.
Como se ve las interrelaciones de estos factores son muy
complejas y por ello es fundamental que profesionales idóneos y preparados
trabajen en función de los mismos.
(*)
Psicóloga dedicada a la Psicología del deporte.
ltallano@infovia.com.ar
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